El Dr. Marcos Dalvit fue convocado por MDZ para abordar un tema cada vez más presente en el consultorio: la paternidad después de los 40 y el rol de la salud reproductiva masculina en la planificación familiar.
Durante muchos años, la fertilidad fue considerada casi exclusivamente un tema femenino. Sin embargo, hoy sabemos que el factor masculino también cumple un papel fundamental en el diagnóstico y tratamiento de la infertilidad de pareja.
En la nota, el Dr. Dalvit explica por qué cada vez más hombres consultan por iniciativa propia antes de iniciar la búsqueda de un hijo, entendiendo que la fertilidad es un proceso compartido y que la salud reproductiva masculina también debe ser evaluada.
La edad paterna también importa
A partir de los 40 años pueden comenzar a observarse cambios progresivos en la calidad seminal. Por eso, el estudio del varón es una parte importante de la evaluación reproductiva.
Uno de los estudios básicos es el espermograma, que permite conocer el estado actual de los espermatozoides y evaluar parámetros como concentración, movilidad y morfología. En algunos casos, también puede ser necesario estudiar la fragmentación del ADN espermático u otros factores asociados.
Hábitos, salud general y fertilidad
La fertilidad masculina no depende únicamente de la edad. El estilo de vida también puede influir en la calidad seminal.
Factores como el estrés, el sedentarismo, el sobrepeso, el tabaquismo, la alimentación y algunas enfermedades urológicas pueden impactar directamente en la salud reproductiva del varón.
Por eso, consultar a tiempo permite detectar factores modificables, orientar estudios y acompañar a la pareja con información clara y decisiones más conscientes.
Planificar también es cuidar
La paternidad después de los 40 no debe vivirse como una contraindicación, sino como un aspecto a tener en cuenta dentro de una evaluación integral.
La medicina reproductiva actual permite estudiar, prevenir y acompañar de manera más precisa a quienes desean ser padres en distintas etapas de la vida.
Planificar, evaluar la salud reproductiva masculina y modificar hábitos a tiempo también forman parte del cuidado.
